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TORTUGAS EN GUANAHACABIBES: Una entre mil, pero vale la pena


Categoria: Medio Ambiente

Por: Edmundo Alemany Gutiérrez
Fuente: Guerrillero.cu

Etiquetas: Guanahacabibes, tortugas,  QUELONIOS, Citma, pinar del rio

Desde finales de mayo y hasta principios de septiembre de cada año hay un ajetreo poco común en algunas de las desoladas playas del Parque Nacional Guanahacabibes.
Fundamentalmente en las noches, varios grupos vigilan el mar y la orilla para detectar a tiempo el arribo de los quelonios que llegan a poner sus huevos y marcharse lo más rápido posible. De día las faenas se concentran en los nidos para marcarlos con cintas de colores que los identifican.
Hasta este punto de la geografía cubana se desplazan cientos de tortugas verdes, caguamas y careyes para anidar tranquilamente, sin la presencia masiva del hombre, de las luces artificiales o de las construcciones que les quitan sus tradicionales sitios de anidación. También incidentalmente arriban allí las llamadas tinglados, en peligro crítico de extinción.





PARAÍSO TAMBIÉN PARA LOS QUELONIOSA las tortugas se les evalúan los parámetros morfométricos y se cuentan los huevos que van depositando.
Al 85 por ciento llega la natalidad en el Parque Nacional Guanahacabibes, mientras en Cuba es del 80, según dice el biólogo Roberto Varela.El extremo occidental de nuestro archipiélago está considerado un paraíso para diversas especies de la fauna autóctona, de la introducida y las que vienen en determinadas épocas del año. Las condiciones del lugar son propicias para ello y en el caso de estas tortugas llega a tanto el "estado de bienestar" que el porcentaje mayor de natalidad lo tiene este
Parque con el 85, mientras que en el resto de la Isla es del 80.
"El pasado año se contabilizaron muchos nidos, pero este se han registrado cifras impresionantes de emergencia de tortugas y de nidos en las playas, a pesar de que todavía no están evaluados todos los sitios de anidación. Estamos entusiasmados porque hemos constatado que los esfuerzos para conservar estas especies han sido fructíferos", dice el licenciado en Biología Roberto Varela Montero, especialista para ciencia, tecnología y medio ambiente del parque, quien además se encuentra al frente de un grupo de trabajo.
Con él conversamos en la playa Caleta del Piojo, donde hasta el miércoles 18 de septiembre tenían reconocidos 118 nidos, fundamentalmente de tortugas verdes y caguamas.
"Ya en estos días la llegada de los quelonios es menor porque el pico es en julio y agosto. Por eso ahora cambiamos el ciclo de trabajo y en lugar de pasar las madrugadas en vela, nos acostamos sobre la medianoche por si viene alguna a poner y empleamos el día para hacer el análisis de los nidos", explica este oriundo de la Península que al graduarse en 1990 en la Universidad de La Habana regresó a sus orígenes.Durante la etapa de mayor arribo en el seguimiento de la anidación participan grupos de entre cuatro y siete integrantes conformados por trabajadores del Parque, voluntarios de las universidades de La Habana y Pinar del Río y de centros pertenecientes a la delegación territorial del Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente (Citma). En los últimos años, como resultado del impacto de actividades de educación ambiental, se ha logrado que los pobladores locales que antes fueron depredadores, se incorporen también al monitoreo y protección de los quelonios.




¿LÁGRIMAS DE TORTUGAS?
Un mito extendido entre los pescadores y habitantes de las costas donde los quelonios acuden es que estos lloran al momento de la anidación. En realidad, sucede que una vez en tierra consiguen el equilibrio osmótico al eliminar el exceso de sal presente en sus cuerpos –debido a la absorción de agua del mar– a través de sus glándulas lagrimales y ello da la impresión de que están llorando.
Pero, verdaderamente, si pudieran, tienen abundantes motivos para derramar litros de lágrimas, porque están dentro de las especies más depredadas del planeta. Veamos por qué.
El promedio de huevos por nidada de las especies que llegan a Guanahacabibes está entre 100 y 200. Demoran entre 45 y 50 días en eclosionar, atendiendo a la temperatura que incide sobre el nido.
Nacen bajo la arena y cuando cierran el vientre donde está el vitelo (alimento de reserva) es que salen hacia el mar. Pero tienen tantos depredadores que se estima que de cada mil solo una llega a adulta.
¿Quiénes las depredan? Por mucho que hacen los que en el Parque se dedican a la protección de estas especies, los huevos son consumidos por los llamados cangrejos fantasmas y por insectos que abren galerías hasta donde están, anidan sobre ellos y los matan; de pequeñitos y en su camino al mar, sus enemigos son los cangrejos, perros y puercos jíbaros, así como aves acuáticas además de cuanto pez puede comerlos; ya de jóvenes y adultos los tiburones los devoran.
Pero la mayor amenaza proviene del hombre porque sobre las playas se construyen hoteles que impiden que lleguen a desovar a sus sitios tradicionales, está la pesca ilegal y la que se hace con artes de arrastre, chocan con embarcaciones, se ahogan en las redes o ingieren bolsas de plástico o recipientes de ese material que flotan a montones en el mar.

DE LA MOCHA, RONCALI Y LA FILOPATRÍA
Roberto Varela nos dice que a veces aparecen cuatro o cinco tortugas a la vez y ¡a correr! Ello suele ocurrir entre las 11 de la noche y las dos de la madrugada, horario pico de salida de las que acuden a las playas de Guanahacabibes.
La cuestión está en que no se trata solo de verlas anidar y marcar el sitio, sino que a partir de 30 o 40 huevos puestos se mide la tortuga con cinta métrica y un pie de rey. Posteriormente se cuentan los huevos y se marca cada ejemplar si no tiene presilla de identificación y los datos se registran en una planilla. Ello sirve para saber cuánto crece la que llega a las playas de la zona, porque está comprobado que en estas especies se manifiesta la filopatría, entiéndase como la fidelidad al sitio en el que nacieron porque reconocen los olores y el lugar. Y cuando se marchan al mar las hembras retornan a anidar pasados unos 20 años.
Todavía está en estudio cómo consiguen orientarse para volver, pero según algunas fuentes consultadas para este reportaje se estima que se debe a la presencia de la magnetita –un compuesto de hierro– en su cerebro. Ello les permite percibir el campo magnético de la Tierra para navegar.Pero lo cierto es que una y otra vez las que sobreviven a la dura vida en el océano acuden a las playas en que nacieron.
Al respecto, el biólogo nos cuenta de dos muestras de lo anterior:La Mocha lleva varios años viniendo hasta Guanahacabibes a anidar. Los trabajadores del Parque le dicen así porque le falta una aleta delantera, quizás producto de un encuentro con un tiburón, pero ello no le impide contribuir a reproducir su especie.
Aunque quizás la tortuga más significativa que llega a la zona sea Roncali, bautizada así por el faro del Cabo de San Antonio: hay que ayudarla a poner al presentar un defecto en las aletas traseras que le imposibilita construir el nido, porque ellas con las delanteras abren una cavidad del tamaño de su cuerpo y de aproximadamente 50 centímetros de profundidad y con las traseras preparan la cámara de incubación que es donde ponen.
Con ejemplos como los mencionados y por saber que son especies en peligro de extinción, pues de mil que nacen se salva una, es que en cada temporada de desove y nacimiento de estos quelonios los trabajadores del Parque Nacional Guanahacabibes y decenas de voluntarios acuden en su ayuda y estudio. De ahí que Varela afirme: "¡Por eso estamos aquí, para protegerlas y que no desaparezcan!".

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